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NUESTRA HISTORIA

HAY LUGARES QUE TE DEVUELVEN A TI

Lopavot nació de un viaje, pero también de la necesidad de recuperar una parte de mí que la rutina había ido dejando atrás.

Soy María, anestesióloga y fundadora de Lopavot.

Después de unos años especialmente intensos, el trabajo había terminado ocupando casi todo mi tiempo. Sin darme cuenta, había dejado de hacer muchas de las cosas que siempre me habían definido: pintar, leer, diseñar e inventar historias.

Necesitaba parar. Respirar. Volver a mirar más allá de la rutina.

TODO EMPEZÓ CON UN MAPA

Un día abrí un mapa y busqué una ciudad europea que todavía no conociera. Elegí Berlín y viajé sola.

Era mi primera vez allí, pero tuve desde el principio esa sensación extraña de estar descubriendo un lugar al que querría regresar.

Y regresé.

Volví una vez y después otra. Viajé con amigas, pasé temporadas allí y fui conociendo lentamente una ciudad diferente en cada barrio.

Encontré elegancia y serenidad junto a Museumsinsel; creatividad, libertad y color en Kreuzberg; arquitectura y unión en Oberbaum; y una luz inesperada entre el gris de sus calles.

Berlín no me convirtió en otra persona.

Me devolvió a la que había dejado atrás.

Allí volví a observar, a imaginar y a conectar con la parte creativa que había estado presente desde mi infancia. Y entendí que quería crear algo propio que reuniera el diseño con otra de mis grandes pasiones: contar historias.

DE UNA EMOCIÓN A UNA JOYA

Así nació la primera colección de Lopavot.

Cada pieza recibe el nombre de un lugar de Berlín y representa una forma diferente de vivir la ciudad: su calma, sus contrastes, su arquitectura, sus noches y la libertad que se respira en determinados rincones.

No buscamos reproducir literalmente una calle o un edificio. Queremos conservar lo que se siente al estar allí.

Porque una ciudad no permanece en nosotros únicamente por lo que vimos, sino por quiénes fuimos mientras la vivíamos.

Berlin Collection 01 es el primer capítulo de Lopavot: joyas de plata de ley 925 creadas para llevar, conservar y vincular a una historia propia.

UN NOMBRE QUE TAMBIÉN GUARDA UNA HISTORIA

Lopavot reúne diferentes partes de mi vida.

“Pavot” significa amapola en francés. La amapola es la flor que recuerdo de los paseos de primavera por los campos de La Mancha junto a mi madre y mis abuelos. Su color, su delicadeza y su forma de aparecer entre el paisaje forman parte de mis primeros recuerdos creativos.

La palabra guarda también una conexión inesperada con mi profesión como anestesista, a través de la adormidera.

“Lo” procede de Lola, un nombre ligado a las mujeres de mi familia —mi madre, mi abuela— y que también forma parte del mío.

Infancia, familia, profesión y creatividad se encuentran así en una sola palabra.

AHORA LA HISTORIA TAMBIÉN PUEDE SER TUYA

Lopavot nació en Berlín, pero su historia no trata solamente de una ciudad.

Trata de esos lugares que aparecen en un momento determinado y cambian algo dentro de nosotros. De los viajes que nos permiten parar, recuperar una parte olvidada y regresar siendo un poco más nosotras mismas.

Quizá para ti no sea Berlín.

Quizá sea una ciudad, una calle, un verano o un lugar al que siempre deseas regresar.

Sea cual sea, hay lugares que no solo visitas.

Hay lugares que te devuelven a ti.